La religión Yorubá tuvo su origen en el África subsahariana en tiempos remotos y es la raíz de la regla de
ocha y la regla de Ifá. Esta religión emigró hacia América y específicamente a Cuba en la etapa
colonial en los corazones de la etnia lucumí.
La religión Yorubá es un culto de base animista que por diversas razones sumó a su evolución inicial en
África y mezcla con otras religiones, la transculturación sufrida por el cruce del Atlántico y un complejo
proceso llamado sincretismo religioso que se produjo al entrar en contacto y mezclarse con la religión católica de
nuestros colonizadores. Por esto a la regla de ocha se le llama "santería" y se identifica al Orisha Changó con la
Santa Bárbara católica. Estas equivalencias marcadas por la tradición que pueden ser válidas en su
carácter paralelo no han debilitado ni desvirtuado a la religión Yorubá, si no que han sido un factor importante
en la aplicación de su base social.
La religión Yorubá no impugna las otras religiones ni estigmatiza a sus creyentes pues su concepción humanista
le impide negar el bien que es accesible a todos, incluso a los que no tienen fe.
Esta religión que ha sido y es objeto de mordaces críticas, posee un panteón religioso tan desarrollado como lo
fue el griego y una mitología muy rica y completa que se sustenta en una visión cosmogónica, que apunta hacia el
bien como forma suprema de existencia y que tiene un marcado sentido educativo para la convivencia social, en un mundo terreno en el
que podemos alcanzar el bienestar, si sabemos como luchar contra el mal y la adversidad y alcanzar aquello para lo cual estemos
preparados.
La religión Yorubá que ayuda a resolver los problemas concretos del hombre, puede coexistir en nuestra fe con la
religión católica o cualquier otra. Los que pretenden encontrar en esta religión la solución de aquello
para lo cual no se ha preparado o no les corresponde, solo encontrarán un camino por el cual deberán transitar para tratar
de alcanzar lo que se merezcan.
Los que utilicen esta religión para hacer el mal, solo encontrarán castigo pues todos somos hijos (omó) de
algún orisha. Este manual se propone detonar al practicante que comienza con los fundamentos teóricos y de los
procedimientos generales para que desarrolle la práctica religiosa partiendo de bases conocidas. La óptica del trabajo
ha sido brindar una unidad conceptual y una secuencia metodológica que sirva de guía a los practicantes. En este
acercamiento lo fundamental será lo espontáneo, a lo cual lo guiarán sus protecciones y las indicaciones del
padrino.
Para la elaboración de este manual se han consultado numerosos libros de carácter anónimo, los libros (El poder
de los Orishas), (El Monte), (Los Orishas en Cuba) bibliografía de Allán Kardec y las experiencias de diversos
oficiantes.
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